SIN EMBARGO, LAS PASIONES, VIOLENTAS O NO, NUNCA DEBEN SER EXPRESADAS HASTA EL PUNTO DE LA REPUGNANCIA; Y LA MÚSICA, INCLUSO EN LAS SITUACIONES DE MAYOR HORROR, NUNCA DEBE SER DOLOROSA EN EL OÍDO, SINO QUE DEBE HALAGARLA Y ENCANTARLA, Y ASÍ PERMANECER SIEMPRE COMO MÚSICA.
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PERDÓNEME, SU MAJESTAD. ¡SOY UN HOMBRE VULGAR! PERO TE ASEGURO QUE MI MÚSICA NO LO ES”.